La tumba de “la reina de coca” quedó a 120 pasos de la de Pablo Escobar

CARACOL | SEPTIEMBRE 15 DE 2012
Los últimos días de Griselda Blanco, la otrra jefe de las mafias del narcotráfico, parecían los de una apacible anciana preocupada por comprar lo mejor para alimentar a su familia. Pero murió frente a una carnicería.  En la carnicería Cardizo, en el barrio Belén, en el sur de Medellín, donde un sicario le propinó dos tiros en el rostro, Griselda Blanco era una clienta más, una de las que acudía a comprar los productos, algunas veces en grandes cantidades, otras en cantidades menores como para un consumo normal de familia. No era una mujer conocida, ni familiar entre los empleados, los propietarios, los demás clientes del expendio. Mucho menos, la anciana de cabellos blancos, como su apellido, era asociada con actividades ilegales, ni esperaban que fuera la reconocida narcotraficante que el bajo mundo temía, en Medellín y en Estados Unidos.
“Solo esa tarde del lunes y en las noticias de la televisión, esa noche, empezamos a enterarnos de esa verdad, a saber quién era la anciana que desde hacía unos meses iba y compraba una suma considerable en carne”, afirmó a Caracol Radio, uno de los trabajadores de Cardizo, que prefiere mantener el anonimato.

Lo propio confirmaron algunos de los asiduos clientes de ese establecimiento comercial, para quienes la prudencia, discreción y sigilo eran las características de esa señora que encontraron en varias ocasiones abasteciéndose de carnes de diferentes clases, huesos y otros derivados. “Era tal su discreción que al día siguiente cuando lo supimos por las noticias, no podíamos sentir más que sorpresa; nos parecía increíble”.

Griselda Blanco de Trujillo, como se le conocía, y como aparecía identificada en su cédula número 21.368 776, mantuvo en su nombre el apellido de su primer esposo, y así lo corroboraron quienes practicaron el levantamiento de su cadáver frente a ese negocio, en inmediaciones a uno de los sectores más concurridos de la Comuna de Belén.

A ese mismo sitio, con igual sigilo, aunque con expresiones de sorpresa, repudio y dolor acudieron los familiares de Griselda Blanco para confirmar a las autoridades judiciales y policiales, su plena identidad y las primeras informaciones acerca de sus más recientes actividades.

Por distintos medios y con modales fuertes, la familia se ha negado reiteradamente a entregar información y comentarios sobre la vida privada de la señora Blanco de Trujillo, tras su regreso de los Estados Unidos. “No vuelva a llamar a esta casa; no llame más”, dijo a Caracol Radio una de sus hermanas al tratar de contactarlas.

Una cercana amiga de muchos años, Nury del Socorro Restrepo Valencia, pagó los gastos funerarios para el sepelio de Griselda Blanco, y con ella, los investigadores también tratan de conocer detalles de la vida de la madrina. Esta mujer solidaria también se vio obligada a cambiar de residencia para evitar que sea relacionada con la señora Blanco. “La señora Nury ya no vive aquí”, respondieron en su casa.

Es la misma actitud de mantener prudente distancia y silencio. Hoy en Medellín nadie sabe o se atreve a hablar de Griselda Blanco. Según las primeras investigaciones la reina de la coca vivía en una de sus casas en el barrio El Poblado, y en la oficina de Registro de instrumentos públicos existe una propiedad en ese sector a nombre de la exconvicta.

La Policía Metropolitana reconoció a Caracol Radio que no hay mayores avances en la investigación, y hasta el momento la hipótesis más sólida sobre el asesinato de la señora Blanco es la de una retaliación de combos delincuenciales del suroccidente de Medellín, que se enfrentan por el lucrativo negocio ilegal de las casas de vicio, el microtráfico, las ventas de drogas al menudeo, y la Fiscalía rastrea y verifica informaciones según las cuales la otrora reina de la coca, estaría al mando de algunas plazas de vicio en esa franja de la ciudad.

Hoy las autoridades y las organizaciones sociales admiten que la banda criminal los Urabeños ha tomado el control de las plazas de vicio, y, a sangre y fuego, también sometido a los combos delincuenciales y otras bandas criminales en esa extensa zona de Medellín.

La Comuna de Belén, una de las más populosas de Medellín, ocupa un área de 883.12 hectáreas, equivalentes al 9 por ciento de la zona urbana y al 2.7 por ciento del total de la ciudad.

Por su cercanía y límites con los corregimientos Altavista y San Antonio de Prado, en el suroccidente, con el municipio de Itagüí, y con la Comuna 13, Belén se ha convertido en un corredor estratégico de gran interés para las acciones de los combos delincuenciales, como el boleteo, las vacunas, las extorsiones, y otros delitos relacionados con el narcotráfico, y para la guerra entre combos, lo cual ha generado, además, numerosos homicidios, especialmente de jóvenes.

Los investigadores trabajan en el rastreo de las relaciones que Griselda Blanco, la otrora reina de la coca, podría haber tenido con algunos de estos actores de la violencia, y sus frecuentes visitas a la zona de Belén, donde precisamente fue sorprendida por los sicarios de la moto.

La Policía de Medellín y la Fiscalía que investiga el homicidio tienen en su poder las grabaciones en video de una cámara de seguridad de la escena del crimen que permitiría identificar a los pistoleros, y poder aclarar el episodio y sus conexiones.

“Estamos esperando un software que nos permita ver mejor las imágenes de video”, dijo a Caracol Radio el Coronel Mauricio Cartagena, comandante encargado de la Policía Metropolitana, y uno de los que acompaña esas investigaciones.

La Unidad de Vida de la Seccional Medellín de la Fiscalía apenas abrió un expediente criminal y empezó las indagatorias para recompilar las primeras informaciones y elementos relacionados con el hecho, especialmente las recogidas por la Sijín de la Policía, y por ello la investigación carece de un fiscal en propiedad.

PROPIEDADES DE GRISELDA

Las Oficinas de Registro e Instrumentos Públicos de las zonas norte y sur de Medellín reportaron se pudo establecer que a nombre de Griselda Blanco de Trujillo, según su número de cédula de ciudadanía sólo aparecen registradas 4 propiedades:

— Matrícula inmobiliaria número 217 267, para un bien ubicado en la calle 33 número 76-117, en el Barrio Los Almendros.
— Matrícula inmobiliaria número 535 679, una propiedad en la carrera 25 AA número 21-121s, que corresponde a un primer piso.
— Matrícula inmobiliaria número 470 360, sin dirección específica, en el barrio La América (occidente de Medellín).
— Matrícula inmobiliaria número 9021 89, en la calle 32E número 75C-19, también en el barrio Los Almendros.

Las mismas oficinas de registro reportan que desde el año 2007, es decir luego de su salid de una Cárcel de los Estados Unidos, y de su deportación a Colombia, la señora Blanco de Trujillo, empezó a vender algunas de su propiedades, tres de ellas en el sur: Matrícula 902 182, transacción hecha el 20 de noviembre de 2007; Matrícula inmobiliaria número 870 628, operación comercial del 26 de noviembre de 2007, y Matrícula inmobiliaria número 173 539, vendida el 17 de noviembre de 2010.

En la zona norte vendió una casa en el barrio Campo Valdés (Comuna Nororiental de Medellín) con Matrícula inmobiliaria número 510 00 82, el 14 de noviembre del 2000 al señor Diego Torres Marín, y un apartamento, Matrícula inmobiliaria número 364 05 en la calle 52B número 78-128, sector de la Cuarta Brigada, a Nury del Socorro Restrepo Valencia, transacción comercial hecha en marzo de 1983.

Esta señora, Nury del Socorro Restrepo Valencia, fue precisamente quien gestionó y pagó los gastos del entierro de Griselda Blanco.
Con base en estas informaciones, la Policía y la Fiscalía también rastrearán a los posibles testaferros que podría haber usado Griselda Blanco para conservar sus bienes inmuebles, y precisar la veracidad de una información según la cual la señora Blanco estaba tratando de vender un edificio en el centro de Medellín, supuestamente valorado en 1.500 millones de pesos.

Analistas consideran que si se tienen en cuenta las pocas propiedades a su nombre, y en el supuesto de que no existan otras a nombre de terceros, lo que se observa hoy es la muerte de una mujer que, a sus casi 70 años, supuestamente carecía del poder económico y sin la vida de lujos y excesos que llevó en los años 80s del siglo pasado, cuando era el gran ícono del narcotráfico, y tuvo hasta una villa en la ciudad Miami.

Pero Griselda no perdió la costumbre de vivir con abundancia: cuando fue asesinada acababa de comprar 300 mil pesos mil pesos en carne.
Insisten también en que esa misma situación económica permiten pensar en que muy probablemente haya vuelto a sus andanzas, y estuviera en el negocio del microtráfico, lo cual tendrá que ser verificado y comprobado por las autoridades judiciales.

Un grupo jóvenes que acompañó el sepelio de Griselda Blanco y sobre sus hombros llevó el ataúd con su cadáver hasta su tumba en el cementerio Jardines Montesacro, muy cerca de la sepultura que acoge al otro capo del narcotráfico, Pablo Escobar Gaviria.

Esos mismos muchachos, seguidores de Griselda, impidieron que los medios de información hicieran registros fotográficos o de videos de la ceremonia exequial, lo cual también se ha convertido en elemento curioso y de investigación para establecer la posible relación que Griselda Blanco haya tenido con combos.

Hoy la tumba de Griselda Blanco, la otrora poderosa reina de la cocaína, está a 120 pasos de la fosa de Pablo Escobar, su ahijado, carece de toda clase de lujos, sin flores y ni siquiera una lápida que la identifique, pero no deja de llamar la atención por su reciente muerte, el éxito de una telenovela y su cercanía con el más conocido narco del país.